Miradas de Cine EL SECRETO DE LA ISLA DE LAS FOCAS
(The Secret of Roan Inish, 1994. John Sayles)
  MdC
Por Javier Castro












Miradas de Cine © 2002-2004

Recuperar algo más que la inocencia

Me resulta cuando menos contradictorio ponerme a escribir acerca de esta película en la sección de "cults". Una película que posiblemente no le guste a la mayor parte de la gente. El problema que me planteo es, ¿por qué considerar esta película una película de culto? ¿Qué tiene para serlo? Es más, ¿Qué tiene cualquier película para serlo? Parece más o menos consensuado, al menos en esta revista, que una película de culto lo es porque lo es para quien escribe. Parece también que deben ser obras que produzcan cualquier cosa menos consenso. Si una película le entusiasma a todo el mundo pasará más pronto que tarde a ser un clásico, y si no le gusta a nadie, pues a la basura y punto. Desde luego mi concepto de película de culto es aquella que, en el amplio espectro de sensibilidades del panorama cinematográfico, conecta idealmente con la mía. Y eso es algo que me pasa a veces con películas sueltas, pero en general me ocurre con la obra (casi) completa de algunos directores. Y este es mi caso con John Sayles, pues aunque unas pocas de sus películas me parezcan demasiado maniqueas u oportunistas, en general para mí es un director de culto imprescindible.

A pesar de su aspecto de enorme leñador recién salido del bosque, y de ganarse la vida básicamente escribiendo guiones de cine-basura con cuyos emolumentos financia sus obras ("joyas" escritas por él a sueldo del mainstream podrían ser Hombres de acero, El clan del oso cabernario o la futura Jurassic park IV entre otras maravillas.), John Sayles puede ser considerado uno de los más certeros francotiradores del cine independiente americano. En su brillante faceta de director (aunque también monta sus propias películas, ha producido alguna que otra, ha trabajado bastante de actor y no sólo para sí mismo, e incluso ha escrito varios libros), especialmente en sus últimas películas, ha ido atacando diversos aspectos de la sociedad y política estadounidense, a veces con especial saña. Desde la hipocresía social y el racismo en la soberbia Lone star (íd., 1996), pasando por los especuladores inmobiliarios y los ataques al medio ambiente en Limbo (íd., 1999) o La tierra prometida (Sunshine state, 2002), la política intervencionista en Hombres armados (Men with guns, 1997), hasta la figura del político servil, corrupto y de escaso intelecto, perfecto candidato por tanto a la presidencia de los Estados Unidos, en su última obra estrenada, Silver City (Id, 2004). También se puede poner en su haber la realización de algunos videoclips para su vecino Bruce Springsteen, en concreto varios del LP "Born in the USA", pero eso es otra historia.

Sin embargo Sayles ha abordado en su carrera otros temas más pequeños, más íntimos o personales. Algunos como la superación de un trauma en la emotiva Passion fish (íd., 1992), manteniéndose siempre en las antípodas de los telefilmes al uso, la relación homosexual de una mujer casada en Lianna (íd., 1983), o la leyenda irlandesa de el secreto de la isla de las focas nos han mostrado su lado más sensible (uno de los valores más devaluados, y no sólo en el cine), y su mirada más dulce, compasiva, cercana.

En el secreto de la isla de las focas el grandullón de Nueva York se interesa también por la gente que no juega grandes papeles en ninguna gran historia, y a pesar de estar comprometido con su tiempo, es capaz de hacer una película que tanto temática como estilísticamente se puede considerar ajena a cualquier sentido de la palabra "actualidad". Nos lleva a los alrededores de una isla en la que sólo habitan ya las leyendas y los fantasmas del pasado, y nos pasea por ella mostrándonosla a través de los ojos de una niña testigo circunstancial de los estragos del paso del tiempo en las obras y la memoria de los hombres. Y es esa proyección a través de la mirada infantil la que le permite a Sayles extraer toda la inocencia y la magia del relato, dotándole de la verosimilitud que tendría para un niño el ver volar a una manada de elefantes. Nosotros, si nos dejamos arrastrar (y nada más fácil que seguir con fascinación los vivos ojazos de Fionna, la joven protagonista del relato), nos introduciremos en un mundo de leyendas y mitos mezclados con historias familiares estragadas por el tiempo que se materializan ante nuestros ojos como algo más que flash-backs recurrentes.

Algunos tal vez la despachen como una película para niños (los mismos que lo harían con "el principito" de Saint Exupery o "el señor de los anillos" de Tolkien), pero no creo que un niño pudiera llegar a comprender las referencias históricas o culturales de la cinta, entre otras muchas cosas. Puede que el recurso a leyendas típicas del lugar, como las mujeres-foca o Selkies, o las que relacionan a las focas con el salvamento de las personas, el protagonismo de la niña, o ese aspecto de fábula inocente induzcan a ello, aunque dudo que exista realmente una distinción entre obras infantiles y para adultos, y más aun que unos no puedan disfrutar con las de los otros. Quizá sea cierto que es una película que trata lo que cuenta con inocencia premeditada, de forma arriesgada para lo que estamos acostumbrándonos los espectadores actuales, pero también es cierto que es una de las películas que con más solidez y sinceridad se pliega al punto de vista de un personaje, Fionna, y eso es lo que conduce de forma natural a esa inocencia. Los conflictos de los mayores están siempre en segundo plano, presentes pues la niña no es inmune a lo que la rodea, pero todo está supeditado a su percepción inocente. Algo así como ocurre con la también maravillosa Matar un ruiseñor (To Kill a Mockingbird. Robert Mulligan, 1962), que también a veces amenaza con romper su equilibrio debido al gran peso de la percepción infantil en la narración, pero que al igual que esta lo solventa con elegancia y sencillez.

La historia consciente de Fionna es triste. Su madre acaba de morir y su padre no tiene ni los conocimientos ni los medios para hacerse cargo de ella, así que la envía a un pueblecito de la costa irlandesa con sus abuelos. Allí irá descubriendo que los pocos recuerdos de su niñez, y los rumores que se desatan a su paso, ocultan un pasado familiar misterioso y envuelto en la leyenda. Y mientras va descubriendo qué paso con su hermano, irá aprendiendo las historias y leyendas de los orígenes de su familia.

Su familia vivió aislada en la isla de Roan Inish hasta que la dificultad de la vida allí les obligó a irse a Irlanda, aunque con su pequeña isla siempre a la vista. Pero al marcharse, la cuna del pequeño hermano de Fionna fue arrastrada por el mar y nunca más se supo. Fue el precio que le cobraron las focas a los hombres por su huída. Aunque algunos en el lugar dicen haber visto al niño algunos años después navegando en su pequeña cuna. Esta posibilidad cautiva a la niña que centrará su atención en intentar encontrarlo.

La cinta toma un aspecto de fábula, sobre todo durante los flashback que recrean los recuerdos y los mitos de los tiempos pasados, en los cuales la cámara parece flotar pero no al estilo de la stedy cam, sino como si navegase por mares en calma tensa. A menudo esto es literal. La fotografía tiende a ser siempre apagada, como los colores de la Irlanda siempre nublada, siempre bajo la lluvia. El poco contraste se acentúa cuando nos encontramos en tierra firme, pero en la isla de Roan Inish a menudo brillan los colores emulando la felicidad de los personajes que allí llegan. También contribuye a aumentar el deleite en la isla la música del habitual de Sayles Mason Daring, que ya sea con composiciones originales o arreglando temas tradicionales irlandeses nos envuelve en el espíritu misterioso y la calidez de los personajes. La secuencia en la que, entre la espesa niebla, la barca de la niña se suelta y va a parar a la pequeña isla es un claro ejemplo de lo que digo.

No sé si habrá quedado claro con esto que he contado por qué me parece una película de culto. A nivel personal desde luego es una película que me fascina, así como a otras personas que conozco con quienes comparto sensibilidad. De eso se trata. Si una película te emociona, te llega, te fascina como esta película a mí, es que es una de tus películas de culto.