Un remake competente y respetuoso

Ya es la segunda vez en lo que va de año que me toca hablar de un remake. Esta vez no se ha recurrido a un éxito oriental relativamente cercano (The Ring o The Grudge, cuyo remake El grito es el primero al que me refería antes indirectamente) para "acercarlo" al público del resto del mundo, simplificándolo e idiotizándolo, sino que se recurre a toda una película de culto de los 70, asumiendo por tanto un riesgo mayor pues es una obra bien conocida por una mayor proporción de público y crítica y sus creadores se exponen a las temibles comparaciones. Tampoco viene de Hollywood la idea de rehacer la película, sino de Francia, aunque finalmente hayan sido los americanos los que han puesto el dinero. Y otra gran diferencia, es que aunque este Asalto al ditrito 13 de Jean-François Richet toma prestadas varias cosas del mítico filme de John Carpenter (de ahí que lo llamen remake) tiene una entidad propia y cualquier fanático de Asalto a la comisaría del distrito 13 podrá pasar un buen rato sin necesidad de acordarse de los muertos de Richet o de plantearse el porqué de la existencia de esta película. Ni es una copia plano a plano como la no sólo innecesaria, sino también insultante, Psicosis, de Van Sant, ni una simplificación de la versión original como los filmes mencionados anteriomente a cargo de Verbinski o Shimizu.

Empecemos hablando de los puntos en común de ambas películas y nos daremos cuenta de que Richet y su guionista James DeMonaco no se proponen en ningún momento manchar el buen nombre del filme de Carpenter siendo su propósito el de crear una versión bastante libre, también modernizada y que sirve como merecido homenaje a un director del que me gustaría tener noticias en breve. La premisa argumental es la misma, una comisaría que va a ser trasladada, y un pequeño grupo de presos (cuatro) que por determinadas circunstancias tiene que hacer una parada en ésta. Y por supuesto, el asedio al que será sometido la comisaría, en el que los convictos y los agentes de la autoridad deberán unirse en un frente común para intentar salir con vida.

Pero ahí terminan las similitudes y comienzan las diferencias, para bien y para mal. DeMonaco trata de construir unos personajes sólidos dentro de unos estereotipos, en cierto modo muy parecido a lo que hace Carpenter en sus filmes, pero aquí funciona solo a medias. Lawrence Fishburne sería la réplica perfecta al personaje de Ethan Hawke... si éste lograse estar a la altura. Su personaje es reforzado frente al resto dotándole de un pasado que le plantea un conflicto con el que tendrá que enfrentarse durante toda la película, y a pesar de que Hawke se esfuerza, cualquiera de sus compañeros de reparto le roba los planos sin dificultad.

Nótese que aquí se invierten los colores y los nombres de los protagonistas. El preso, que intenta sin lograrlo completamente acercarse al arquetipo del antihéroe carpenteriano que era Napoleon Wilson, de raza blanca, aquí es Bishop (Fishburne), cuyo personaje, en un pequeño guiño a la versión del 76, hereda el nombre del policía de aquella, también de color, mientras que aquí el sargento, Jake Roenick, es Hawke. Por otra parte, están las fugaces y correctas apariciones de Gabriel Byrne, un gran actor en un papel bastante flojo para lo que podía haber dado de sí. Maria Bello y Drea de Matteo, junto con John Leguizamo cumplen sobradamente con sus contribuciones, y habría que destacar la veteranía de Brian Dennehy, en un papel también muy sobado, el del policía en su último día de trabajo, ya de vuelta de todo, pero en el que se desenvuelve con solvencia resultando el mejor del reparto junto a Fishburne.

El tratamiento de la violencia en el filme de Richet es también un punto a tener en cuenta. Es muy curiosa la abundancia de muertes por heridas en la cabeza, tanto por arma de fuego o arma blanca, todas ellas rematadas con un primer plano del cadáver mientras la sangre resbala por el suelo, prácticamente recréandose en sus muertes, ¿o cerciorándose de ellas para que nadie espere sorpresas?. Al igual que en el filme de Carpenter no se demuestra ninguna piedad por algunos personajes, que en cualquier película tipo del género acabarían, no sólo con vida, sino probablemente emparejados con alguno de los pesonajes principales. Y eso es un riesgo a valorar, como también lo es la denuncia implícita en el filme a la corrupción policial, algo que según los productores, a Carpenter, que dio el visto bueno a la película, "le pareció bastante sensato". Muy lógico teniendo en cuenta que el cine del director de Están vivos es en gran parte un cine de denuncia contra el sistema, en todos sus estratos. También es verdad que Carpenter probablemente habría ido aún más lejos.

Asalto al distrito 13 es una interesante película de acción, entretenida y vistosa, que, sin embargo, al compararse con su predecesora pierde por goleada. Y no me quiero contradecir con lo que dije más arriba, pero es imposible no intentar comparar ambas películas. Aquí se añade la componente de la nieve y el hecho de que sea un día festivo (Nochevieja) para reforzar la idea del encierro, algo que sin duda le hace falta para compensar la ausencia de esos incisivos diálogos de Carpenter que podían crear mucha más tensión que toda la nieve del mundo. También se echa de menos el carisma de unos personajes inolvidables como lo eran los Wilson y Bishop del 76, algo que se intenta suplir con ciertas dosis de acción, al uso de los tiempos que corren, en la que el director confía quizá demasiado. No es eso lo único, el sentido del humor aquí también brilla bastante por su ausencia, y aunque la banda sonora de Graeme Revell es bastante notable, más aún teniendo en cuenta la mediocridad imperante en el género, si tengo que elegir me quedo con los sintetizadores setenteros de Carpenter. O aquel final que siempre me ha recordado al de Casablanca (sustituido aquí por otro pequeño guiño con ese cigarrillo que eternamente anhelaba Wilson), o aquel carrito de helados, o la pequeña charla sobre la muerte en el furgón policial...

Una comparación problemente tan injusta como inevitable, porque, las cosas como son, Asalto al distrito 13 es un remake competente y respetuoso, pero... inferior al original.

Por Sergio Vargas
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EE.UU, 2005. T.O.: Assault on Precinct 13. Director: Jean-François Richet. Producción: Pascal Caucheteux, Stéphane Sperry y Jeffrey Silver. Guión: James DeMonaco; basado en la película de John Carpenter Asalto a la comisaría del distrito 13 (Assault on precinct 13, 1976). Fotografía: Robert Ganz. Diseño de producción: Paul Denhan Austerberry. Música: Graeme Revell. Montaje: Bill Pankow. Duración: 109 min. Intérpretes: Ethan Hawke (Jake Roenick), Laurence Fishburne (Marion Bishop), John Leguizamo (Beck), Maria Bello (Alex Sabian), Jeffrey "Ja Rule" Atkins (Smiley), Drea de Matteo (Iris Ferry), Matt Craven (Capra), Brian Dennehy (Jasper O'Shea), Gabriel Byrne (Marcus Duvall), Aisha Hinds (Anna).