A reciclar argumentos
Robots es la nueva producción de Blue Sky, una pequeña compañía de animación digital fundada por Chris Wedge y fagocitada por 20th Century Fox para contrarrestar los éxitos de las películas de animación de Disney, Dreamworks y —sobre todo— Pixar. En 1999, Wedge ganó un Oscar al mejor corto animado con Bunny, una divertida historia en la que la muerte cobraba un especial protagonismo, y en la cual ya podíamos disfrutar de unos personajes —una vieja coneja y un poco complaciente moscardón— que ya permitían adivinar los derroteros por los que nos iba a llevar su próximo proyecto. El éxito obtenido, y la financiación de 20th Century Fox, le permitió montar su ópera prima de larga duración, codirigida junto a su amigo Carlos Saldanha: La edad de hielo, una disparatada comedia en la que un trío de animales pasaban las mil y una en una historia ambientada en tiempos prehistóricos.
No hace falta ser muy avispado para intuir que, en esta ocasión, Wedge y su equipo dejan de lado los personajes extraídos de la fauna para narrarnos una historia protagonizada exclusivamente por robots. Villa Remache es la pequeña localidad en la que vive el protagonista de Robots, Rodney Hojalata. Éste es un robot fabricado por sus padres a base de piezas prestadas y heredadas. El padre de Rodnay trabaja de lavaplatos en un restaurante, un trabajo humilde con el que intenta sacar a flote a su familia y en el que enterró, hace ya tiempo, todos sus sueños de futuro. Por el contrario, Rodney desea ser alguien en la vida, idolatra la figura de El Gran Soldador (fundador y máximo responsable de Big Weld, la mayor factoría dedicada al diseño y fabricación de robots) y con él como referente explota sus habilidades en el terreno de los inventos. El paso a dar por Rodnay es evidente, viajará hasta Robot City (la sombra de Metrópolis continúa siendo alargada) para contactar con El Gran Soldador y explotar sus cualidades. Sin embargo, la realidad que encontrará en Robot City será muy diferente a la imaginada ya que Big Weld habrá caído en manos de Ratchet, el villano de la cinta, que planea obtener un mayor beneficio económico de la compañía, al deshacerse de los robots viejos y al pretender modernizar al resto ofreciéndoles constantes actualizaciones. A partir de aquí, el descubrimiento de la gran ciudad, aventuras y desventuras, amoríos y una amplia y variopinta galería de personajes secundarios conformarán una historia edulcorada y políticamente correcta de superación personal y lucha de clases, muy al estilo de Frank Capra pero a años luz de sus mejores films.
Con Robots, Chris Wedge realiza una película de ritmo irregular que no alcanza la maestría de La edad de hielo. La película que nos ocupa sólo alcanza momentos aislados de holgada brillantez, mientras que La edad de hielo resultaba ser un continuo carrusel de sorpresas escenográficas y visuales, muy a la par de las excelentes producciones de Pixar. En este sentido, hay dos escenas que sobresalen sobre el resto. La primera de ellas es la de la llegada de Rodney a Robot City. Desde el momento en el que el joven robot pone sus pies en la estación de tren hasta que llega a las puertas de Big Weld, somos testigos de un auténtico ejercicio de funambulismo cinematográfico. Un montaje endiablado y preciso, unido a unas dosis de creatividad desbordantes, nos hace partícipes de las subidas de adrenalina de los personajes a través de un viaje por una montaña rusa sobrada de imaginación. La segunda de las escenas referidas es aquella en la que Rodney encuentra a El Gran Soldador. Wedge consigue una escena de gran espectacularidad al presentar al personaje haciendo surf, surgiendo de un oleaje formado por el movimiento iniciado por un efecto en cadena de miles de fichas de dominó. Aquí, nuevamente, la imaginación y la fantasía se sitúan en el primer plano de la acción, dotando a la película de aquello lo que carece en buena parte de su metraje.
Lo peor de Robots es su previsibilidad. La trama argumental de Lowell Ganz y Babaloo Carnochan, autores también de los guiones de Cowboys de ciudad y Ed Tv, es bastante anodina y fácil de adivinar. No es suficiente la credibilidad del entorno de la ciudad retro-futurista en la que se enmarca la historia, que recuerda a la utilizada por la literatura, el cómic y el cine de ciencia ficción de la década de los 50. No basta con la excelente labor de dirección artística, en la que todos los detalles están cuidados al máximo; desde las texturas de los robots hasta el acabado de los decorados. La película cojea debido a que la historia que nos cuenta está demasiado trillada y anclada en los tópicos, su desarrollo no ofrece ningún resquicio a la emoción o al suspense.
En otro orden de cosas, como viene siendo habitual en las últimas producciones del género de animación, Robots también hace uso de las referencias a otros films de temática adulta. En este caso, las estas referencias no están incluidas con la intención de parodiar sino que tienen cierto peso en la dramaturgia del relato. Así, nos podemos topar con el hombre de hojalata de El mago de Oz, podemos disfrutar de una nueva versión del número musical central de Cantando bajo la lluvia ("bajo el aceite" para la ocasión) o podemos sorprendernos cuando uno de los robots recita un "Daisy, Daisy" que nos retrotrae al momento en el que el ordenador Hal 9000 cuando era desconectado por el astronauta Dave Bowman en 2001: una odisea en el espacio.
El mérito técnico de Robots es indiscutible. Por lo que respecta al conjunto, éste se ve descompensado ya que lo atractivo de la puesta en escena se ve mermado por una historia que no está a la altura. Como nuevo ejemplo, el final, en el que el héroe saluda a la gente del pueblo (de manera idéntica al colofón de La guerra de las galaxias) para después rematar con un número musical en el que los personajes se desmadran cantando. Será que los responsables de Robots no han visto las dos entregas de Shrek. |
| USA, 2005. T.O.: “Robots”. Dirección: Chris Wedge y Carlos Saldanha. Producción: Jerry Davis y John C. Donkin. Guión: Lowell Ganz y Babaloo Mandel. Diseño de producción: William Joyce. Música: John Powell. Montaje: John Carnochan. Dirección artística: Steve Martino. Duración: 84 minutos. Doblaje: Ewan McGregor/Alejo Sauras (Rodney Hojalata), Halle Berry/Elsa Pataky (Cappy), Robin Williams/Florentino Fernández (Manivela), Greg Kinnear (Ratchet), Mel Brooks (El Gran Soldador), Drew Carey (Cigüeñal Casey), Jim Broadbent (Madame Engrane), Amanda Bynes (Piper), Jennifer Coolidge (Tía Turbina), Paul Giamatti (Tim). |
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