Lucas contraataca
Los adolescentes que hace más de un cuarto de siglo (¡ay!) asistimos al estreno de Star Wars difícilmente sospechábamos que la saga continuaría dando guerra más de 27 años después. En aquel tiempo (no se preocupen, no voy a hacer un nuevo episodio de Cuéntame) Star Wars lucía unos innovadores efectos especiales y un estilo entre vibrante y "Taif". Curiosamente era este estilo inocente, en las imágenes y en los personajes, que a la par atrajo y distanció a la audiencia: la bronca de Leia a sus supuestos rescatadores cuando quedan atrapados en el vertedero, el beso que da a Luke antes de saltar el pozo, el sacrificio de Obi Wan que no muere por el láser si no que inexplicablemente se funde con la Fuerza y, finalmente, el saludo directo de los Héroes a la audiencia en la escena final.
El cine americano de los 70 era un cine descreído, alejado de los héroes y las utopías. Habían quedado atrás los últimos héroes de los 60 y teníamos las narraciones dolidas y cínicas de Aldrich (cineasta a reivindicar), Peckimpah, Friedkin y Siegel, junto a otros francotiradores como Hellman o Altman. Star Wars, utilizando una tecnología entonces moderna y hoy obsoleta, nos dejó boquiabiertos. Por que utilizaba la Fuerza informática para el “bien”. Aunque evitaba la solemnidad (y la oscuridad) filosófica de la obra maestra de Kubrick, Star Wars contribuyó en mayor medida que 2001 a revitalizar la sci-fi . De manera simultánea, dio un toque de calor y color a héroes con los que quisiéramos identificarnos. La saga galáctica, en su trilogía original, se acercaba al optimismo y a la ingenuidad de los clásicos de aventuras, cuyos personajes se integraban en la historia contada, a diferencia del cinismo de Indiana Jones y sus émulos, descreídos actores de espectáculo circense. Tras La Guerra de las Galaxias vendría la culminación de la saga, encarnación de la aventura, El imperio contraataca, y el punto más bajo de la misma en El retorno del Jedi .
La misma razón que permitió el éxito de la primera película y de toda la serie explica el relativo fracaso de La amenaza fantasma, cinta muy próxima en espíritu y superior en técnica a Star Wars. La amenaza fantasma , además de ser coherente con lo anunciado por Lucas en cuanto a su trilogía "prequel" mantenía en escenas y personajes la inocencia buscada por Lucas. Su intención de contentar a todos, no obstante, fue un problema insalvable. Jar Jar fue mayoritariamente considerado un personaje estúpido y estaba fuera de lugar para los espectadores criados con Indianas descreídos en los ochenta y noventa, mientras que las explicaciones "científicas" sobre la Fuerza restaban fuerza a los aficionados de la ficción que rememoraban la trilogía de los setenta. Con todo, el Episodio I era enérgico, atractivo y contenía escenas memorables como la carrera de vainas que daba mil vueltas a su referente en la sobrevalorada Ben Hur.
Después de transitar algo anodinamente por el episodio II, El Ataque de los Clones, llega la anunciada culminación de la serie, La venganza de los Sith. Y, he de confesar, que debo de haber caído en el Lado Oscuro.
Creo que La venganza de los Sith está mal interpretada, tiene un guión carente de sorpresas para cualquier seguidor (no "freakie") de la serie, está narrada en "set pieces" (por otra parte, como las otras cinco cintas que, con la excusa de las elipsis espacio temporales, dan unos saltos que no siempre se justifican)... Pero aun así tiene una fuerza (con minúscula y mayúscula) inapelable en todas sus imágenes. Hay energía visual y brío narrativo en la primera batalla, coreografía informática de naves y explosiones que trasciende la mera admiración técnica y puede más que la inanidad de Christensen y hay una auténtica apoteosis cinematográfica en los cuarenta minutos finales, wagnerianos y coppolianos a la par. El golpe de estado que culmina con la masacre de los Jedi se sirve con un montaje ágil y efectivo como el equivalente de El Padrino. Los amargos duelos simultáneos entre Yoda y Palpatine y Anakin y Obi Wan son, por su parte, grandes escenas que explotan sabiamente el montaje paralelo y la puesta en escena infomática.
Es, por otra parte, La venganza de los Sith la piedra angular de la serie, siendo este punto buscado o no por Lucas (dudo si desde el principio estuvo planeado así, artística y comercialmente, o el desenlace/origen le ha venido dado a Lucas “a posteriori”). El descenso hacia el infierno iniciado de manera premonitoria en La amenaza fantasma toca fondo en este capítulo (con referencias incluidas a Frankenstein, rayos y truenos) y tendrá lógica continuación, tras un lapso temporal que permite crecer a los hijos de Anakin y envejecer a Obi Wan, en el cuarto episodio, subtitulado Una nueva esperanza. Simultáneamente este episodio tercero hace coherente la relevancia de Dart Vader y justifica el peso que tenía en la segunda trilogía, así como las referencias mitológicas y freudianas presentes en aquella. Darth Vader y Annakin, como reverso y anverso de la Fuerza , quedan claramente definidos por Lucas como el origen y la justificación de la trama, por cuanto los seis episodios están construidos completamente en torno a su personaje y no en torno a Obi Wan, Yoda, Leia, Luke o Han.
La venganza de los Sith es espectacular, con todo lo que tiene de bueno o malo esta definición. Es entretenimiento como lo eran las obras maestras del cine de aventuras, El mundo en sus manos o Los vikingos, obras referenciadas de manera disimulada en esta saga. Pero no creo que a estas alturas debamos anteponer la intelectualidad de grandes creadores como Sokurov, Oliveira o Goddard a la habilidad comercial y visual de Lucas (y de su equipo técnico). ¿Se acuerdan que había quien menospreciaba a Hawks, a Ford, a Hithcock o a Ozu, por poner unos ejemplos? No seamos dogmáticos ni caigamos (de nuevo) en la trampa por temor a que nos digan que somos unos falsos críticos ocultos en el Lado Oscuro. |
| EE.UU. 2005. T.O: Star Wars. Episode III: Revenge of the Sith. Dirección: George Lucas. Producción: George Lucas, Rick McCallum. Guión: George Lucas. Música: John Williams. Fotografía: David Tattersall. Montaje: Roger Barton, Ben Burtt. Dirección Artística: Gavin Bocquet, Richard Roberts. Vestuario: Trisha Biggar. Duración: 140 minutos. Intérpretes: Ewan McGregor (Obi-Wan Kenobi), Natalie Portman (Padmé), Hayden Christensen (Anakin Skywalker), Ian McDiarmid (Canciller Palpatine), Samuel L. Jackson (Mace Windu), Jimmy Smits (Senador Bail Organa), Christopher Lee (Conde Dooku) |
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