Descenso a los infiernos
Que el cine de género está experimentando una muy sana mutación estos últimos años, que le está llevando a reformular las bases mismas de su génesis y demostrando que la posmodernidad cinematográfica (pastiche que dirían los críticos que desprecian a Tarantino) no es exclusiva de un producto de Cannes, es algo evidente. Los caminos del terror no podían dar más de sí tras la autoparodia (que se autoparodia que se autoparodia que se autoparodia…) que significaron algunos ingeniosos títulos norteamericanos de la pasada década, tal estado de salud cinematográfica necesitaba de una regeneración: los miedos de finales del siglo XX no son los mismos que nos amordazan en la actualidad. Ya no parecen asustarnos los serial killers y entre un joven desquiciado con un garfio y un subhumano que recorre las alcantarillas, últimamente nos quedamos con estos últimos. Los nuevos realizadores de cine de terror miran ahora hacia atrás, hacia los años 70, cuando John Carpenter, Tobe Hopper y George A.Romero hacían de las suyas salpicando de sangre las pantallas cinematográficas (está claro que estoy hablando de una parte de los nuevos realizadores, los que vienen a colación de The descent, que acuden a su imaginario melancólico para reeditarlo con su particular mirada sobre el universo; hay otro extenso grupo que han hecho mutar el cine de género a través de una nueva vuelta de tuerca sobre la trampa humana, grupo que bien podría estar encabezado por M.Night Shyamalan). Para explicarlo de una manera más diáfana: ¡Estamos de celebración porque la serie B ha resucitado! Realizadores como Victor Salva, Bill Paxton, Alexandre Aja, Marcus Nispel, Lionel Delplanque, Rob Zombie, Eli Roth y Richard Kelly, entre otros, han conseguido recuperar la pasión perdida por el mero hecho de ofrecer una nueva mirada sobre un territorio tan jugoso, justo ahora que el mercado asiático estaba comiéndole mercado, público y talento a occidente.
Neil Marshall vendría a ser el responsable británico de este resurgir de la serie B. Su anterior film, la delirante Dog soldiers, donde unos soldados se enfrentan a una extraña raza de hombres-lobo, ya era un disfrute jocoso, donde el horror se fundía con el humor negro haciendo las delicias del espectador. En The descent sin embargo ya no hay lugar para ningún tipo de sonrisa, el nuevo y mejor film de Marshall es una muestra de horror puro, mezclando el drama humano en una situación límite —seis jóvenes atrapadas en el interior de una montaña que parece venirse a bajo por momentos— con el gusto por el gore más orgánico (sin llegar a los terrenos del splatter) —en el interior de la roca habitan humanoides que se alimentan, por qué no, de carne humana—. Además del brillante pulso en la dirección, en especial en toda la primera parte de la cinta, la experimentación claustrofóbica del espectador y la capacidad para propinar sustos (con un genial uso de la cámara de video), lo que más me interesa de The descent es la capacidad para transgredir las reglas básicas del género: para empezar las protagonistas son todas femeninas, y la principal, la supuesta heroína, es una mujer traumatizada altamente inestable, vaya, una hija perdida de la Carrie de De Palma —ojo a la escena en que emerge de la laguna de sangre—; el uso de Marshall de los humanoides (con un curioso parecido al monstruo de la reciente Creep) es más amenazador para la estabilidad interna del grupo, que por la capacidad asesina de éstos, que no en vano son capaces de devorar a una joven en cuestión de segundos y, finalmente, la valentía de Marshall a la hora de cerrar el film, alejado de todo convencionalismo y mostrando una mirada desoladora sobre el ser humano y su circunstancia. |
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Reino unido, 2005.
Dirección y guión: Neil Marshall. Producción: Christian Colson.
Fotografía: Sam MacCurdy.
Montaje: Jon Harris.
Diseño de producción: Simon Bowles.
Dirección artística: Jason Knox-Johnston.
Vestuario: Nancy Thompson.
Duración: 99 min. Interpretación: Shauna MacDoland (Sarah), Natalie Mendoza (Juno), Alex Reid
(Beth), Saskia Mulder (Rebecca), Nora Jane Noone (Holly), MyAnna Buring (Sam),
Oliver Milburn (Paul), Molly Kayll (Jessica).
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