Encrucijada de géneros en la casa de la muerte
Desde tiempos inmemoriales, a las encrucijadas se las tenía por lugares malditos, territorio del diablo y de seres del otro mundo. Los caminantes las evitaban siempre que podían, puesto que en ellas se enterraba a los suicidas y a los vampiros y eran escenario de apariciones de extrañas luces, fuegos fatuos, fantasmas y resucitados. A su modo, Phantasm, del todavía condenado al anonimato Don Coscarelli, es una de esas encrucijadas porque en ella coinciden diversos géneros: terror, fantástico, ciencia ficción e incluso buddy movie y road movie —estos últimos dos conceptos se explorarán con más profundidad en las tres secuelas filmadas hasta la fecha—. Un cementerio en el que ocurren cosas extrañas, un siniestro enterrador —el ya mítico 'hombre alto', interpretado por el carismático Angus Scrimm— que se dedica precisamente a lo contrario, una misteriosa joven vestida de lavanda y salida de las páginas de "Playboy", un portal dimensional que comunica un mausoleo con un planeta rojo, unas esferas plateadas con pinchos que despachan a cualquiera que meta las narices donde no le llaman, una tribu de enanos con túnicas, primos-hermanos de los jawas de La guerra de las galaxias y dos hermanos —Jody y Mike— y un vendedor de helados —Reggie— que se ven, de repente, arrastrados al meollo de este berenjenal de serie B...
El mayor encanto de Phantasm radica precisamente en eso, en la dificultad para catalogarla dentro de un género determinado, en su asombrosa capacidad para dejar pegado al espectador en la butaca y en su particular estilazo, que trascienden y redimen algunas carencias, como unas actuaciones un tanto marmóreas y unos diálogos que apestan a falsete en algunos momentos puntuales, algo que Coscarrelli se encargó de refinar en sus siguientes visitas a la saga, afortunadamente.
El 'hombre alto' es, desde 1979, uno de los grandes monstruos del cine de terror moderno y, quizá, por su poca popularidad fuera de los círculos de fans —o como se hacen llamar en este caso, phans—, ha podido mantener ese aura de misterio y terror que Freddy, Jason o Michael Myers perdieron cuando se convirtieron en personajes cotidianos. Sin embargo, la carrera del 'hombre alto' y sus macabras andanzas por el cementerio Morningside estuvieron a punto de truncarse antes incluso de comenzar, ya que la génesis de Phantasm, como la de otras muchas películas de género hechas por gente cuya pasión corría paralela a su falta de recursos económicos, no fue fácil. Don Coscarelli, director de la también mítica cinta de espada y brujería El señor de las bestias y de la reciente Bubba Ho-tep, rodó la película en distintos escenarios de California con un exiguo presupuesto de 300.000 dólares, reunido gracias a la ayuda de su padre, Dac, un asesor financiero que ejerció las veces de productor. La escasez de medios se compensó con un ingenio desbordante: el del propio Coscarelli, autor de un guión que no se parecía en nada a la película de terror media que abundaba en los cines estadounidenses a finales de los 70; el del protagonista absoluto del show, el actor Angus Scrimm; el del técnico Willard Green, creador de las esferas plateadas; el del compositor Fred Myrow, autor de la inquietante y pegadiza partitura, y el de todo el equipo, compuesto en su mayoría por no profesionales que, con su esfuerzo y dedicación, consiguieron convertir a Phantasm en una pequeña joya del cine de terror.
En una época en la que el slasher era el rey absoluto del género, Coscarelli se atrevió a irrumpir en el mundillo con una película de trama confusa, extraños personajes y ambiente onírico. Al contrario que muchos de sus colegas yanquis, este cineasta nacido en Libia no se molestó en atar todos los cabos sueltos de la historia o en explicársela al espectador como si fuera un niño de tres años. Coscarelli acertó al dejar espacio libre para la interpretación y la imaginación tanto como al crear ambientes y atmósferas inquietantes, todo ello coronado con un desconcertante final, que deja la puerta —en este caso, la del armario de la habitación de Mike— abierta a casi todo.
El publicó norteamericano acabó por dar la razón al anónimo director y la película recaudó 15 millones de dólares en Estados Unidos, todo un logro para una producción indie como Phantasm. No obstante, lo mejor estaba aún por llegar ya que fue a través de un recién nacido formato, el vídeo doméstico, que la película se hizo famosa a ambos lados del Atlántico. Su camino, lento pero seguro, a través de las estanterías de videoclubes de barrio afianzó la popularidad del largometraje y permitió a Coscarelli rodar una segunda parte casi una década después de haber hecho la primera.
Las secuelas
También en contra de lo que es habitual en el género, las secuelas de Phantasm —escritas y dirigidas por Coscarelli— retoman la acción donde lo deja anterior, lo que permite el enriquecimiento de la historia a la vez que limita el acceso del público neófito. En esto, Coscarrelli también demostró que prefería sacrificar la comercialidad en aras de un proyecto más personal. Aunque carece de la originalidad de la primera, Phantasm II es un espectáculo mayor y mejor, donde se exploran las particulares motivaciones del 'hombre alto' para profanar cementerios y se avanza en la relación entre el joven Mike y Reggie, la pareja protagonista de la serie. Rodada con tres millones de dólares, esta segunda parte luce como si hubiera contado con diez al magnificar la tensión y la ambientación de la primera y ofrecer al público lo que esperaba: más escenas del 'hombre alto' y de sus letales esferas plateadas. Phantasm III. Lord of the Dead supuso un paso atrás en la saga al limitarse a repetir el esquema de las dos primeras, debidamente 'refrito' y aderezado con unas dosis de humor fuera de lugar. La última parte hasta la fecha, subtitulada Oblivion, es la más onírica de las cuatro, un plato que sólo podrá ser apreciado si se han degustado previamente los anteriores y en el que se muestran algunas y prometedoras pinceladas sobre el origen del 'hombre alto'. En cuanto al futuro, los rumores son muchos. Se ha hablado de una quinta parte e incluso de una trilogía que cierre la saga. El tiempo lo dirá...
En DVD
En España, Phantasm fue editada —por llamarlo de alguna manera— hace algunos años por Manga Films. La imagen, 4:3 seguramente volcada de VHS, sufría todas las desventajas derivadas de ese proceso. El sonido, mono en castellano e inglés, era aceptable. Si la llegada de los nuevos formatos no lo cambia, la mejor edición hasta la fecha es la británica, publicada por Anchor Bay el pasado 31 de octubre. Para quitar el hipo es decir poco. Las cuatro películas se lanzaron por separado y juntas, tanto en un digipack tradicional como dentro de una esfera plateada de plástico, similar a las usadas por el 'hombre alto'. Mejora anamórfica, imagen restaurada, pistas de sonido estéreo, Dolby Digital 5.1 y DTS 5.1 y subtítulos en inglés para sordos son las credenciales de la nueva encarnación digital de los cuatro filmes que, además, van acompañados de un quinto DVD de jugosos extras, entre los que destaca un documental de casi 100 minutos de duración en el que participan todos los involucrados en el proyecto. Mejor, imposible.
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EEUU. 1979. Título original: Phantasm. Dirección, guión y montaje: Don Coscarelli. Producción: Don Coscarelli y Paul Pepperman. Fotografía: Don Coscarelli, en color. Música: Fred Myrow y Malcolm Seagrave. Vestuario: Kate Coscarelli. Diseño de producción: Kate Coscarelli. Duración: 88 min. Reparto: A. Michael Baldwin (Michael 'Mike Pearson), Bill Thornbury (Jody Pearson), Reggie Bannister (Reggie), Lynn Eastman (Sally), David Arntzen (Toby).
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