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Me sentía tentado de comenzar este artículo colocando a Tom Tykwer a la cabeza de los nuevos realizadores alemanes, junto con el no menos interesante Oliver Hirschbiegel, que ha pasado del anonimato mediático a convertirse en un valor ahora tendente al alza en el mercado tras la brillante y polémica El hundimiento (Der Untergang, 2004), pero he caído en la cuenta de que, a pesar del relativamente poco reconocimiento que tiene su obra y la brevedad de su filmografía (dos cosas que, unidas, me han conducido a tal error), no puede categorizarse precisamente como nuevo si tenemos en cuenta que su primera película, desconocida por nuestros lares, Deadly Maria (Der Tödliche Maria, 1993) tiene ya algo de solera. El caso de Hirschbiegel es distinto, pues aunque se acerca a la cincuentena, su primera obra para la gran pantalla, El experimento (Das Experiment, 2001), es relativamente reciente. Lo que es indudable es que en estos momentos son dos valores seguros a corto plazo en cuanto a cine teutón se refiere, a pesar de hasta el momento actual no se les haya reconocido como merecen, y lo que es peor, mientras se entronizan medianías como Goodbye Lenin! (id., 2003).
Muchos recordarán el fugaz éxito de Corre Lola corre (Lola rennt, 1998) cuando pasó por nuestras carteleras hace ya varios años (en parte debido a la atractiva presencia en el papel protagonista de la por aquel entonces pareja del director, Franka Potente), pero sin embargo la posterior obra de Tykwer, La princesa y el guerrero (Der Krieger und die Kaiserin, 2000), pasó completamente desapercibida a pesar de tratarse de una de las historias de amor más interesantes que hemos podido disfrutar en los últimos tiempos. Peor suerte aún ha corrido su última película hasta la fecha, Heaven (id., 2002), reflejo directo de la anterior, que a pesar de las tímidas tentativas de algunas distribuidoras, aún no ha sido estrenada en las salas españolas.

En previsión del despunte definitivo fuera de sus fronteras de uno de los directores más interesantes (aunque no sea nuevo) del panorama del cine alemán actual, a lo largo de este año, cuando se estrene su adaptación de El perfume (una de esas raras novelas que consiguen la difícil conjunción entre la calidad literaria y un enorme éxito comercial), y es por esto que el paralelismo con Hirschbiegel tiene bastante sentido (ya que le ha ocurrido algo muy parecido a lo que le va a pasar a Tykwer en breve), voy a hablar de su segundo filme Soñadores, disponible en DVD, una pequeña gran película de suspense y de personajes, en detrimento de Corre Lola corre, quizá más ajustada a la clásica definición de cult movie, pero que indudablemente no está tan necesitada de una reivindicación como su predecesora inmediata.
Aunque Soñadores probablemente no puede tildarse como película coral, pues terminan siendo cuatro los protagonistas pricipales (por cierto, hecho curioso, cada uno viste siempre del mismo color: Rene-negro, Laura-verde, Marco-azul, Rebecca-rojo), el comienzo de la película podría inducir a pensar que sí lo es, a través de varios tejidos inconexos, que, poco a poco va cosiendo unos a otros el temido azar, que juega a favor o en contra de nuestros destinos del mismo modo que el viento sopla en una u otra dirección. Como en el cine de Julio Medem, al que me atrevería a decir que Tykwer hace un guiño cuando Marco (Heino Ferch) recoge la copa que se la cae a Laura (Marie-Lou Sellem) justo antes de que se estrelle contra el suelo atribuyéndoselo a sus reflejos, del mismo modo que lo hacía J (Nancho Novo) en La ardilla roja (1993), el azar juega un papel fundamental en el cine de Tykwer, desde en la obra que nos ocupa hasta en La princesa y el guerrero, pasando por Corre Lola corre (donde podría decirse que el azar se constituía en el leit motiv de la película, posibilitándose incluso varios destinos para los protagonistas en función de las casualidades del destino) y aunque en menor medida, también en Heaven (por ejemplo, el hecho de que el hermano del personaje de Giovanni Ribisi sea alumno de la protagonista).
Tykwer consigue describir de forma inteligente unos personajes desubicados en sus vidas rodeadas de nieve por todas partes a través de inteligentes y creíbles diálogos, apoyándose a su vez en un sobresaliente reparto, formado en su mayor parte por actores de TV (Floriane Daniel y Heino Ferch) o desconocidos en aquel momento (Marie-Lou Sellem y Ulrich Matthes, al que hace poco vimos en el papel de Goebbels en El hundimiento).

Pero lo más interesante de Soñadores aparte de la excelente composición de los personajes es la forma que tiene de mantener el suspense; el espectador es más o menos consciente de que hay algo que no cuadra, pero a la vez resulta muy difícil determinar cual es la pieza que falta en el rompecabezas. Se encuentra tan perdido en medio de la trama como los protagonistas en sus propias vidas. El hueco está en el hecho de que cuando Rene (Matthes) acompaña a Laura a su casa, no parece caer en que en ese mismo portal robó un coche días antes, ni en ningún momento parece preocupado por el accidente que provocó, cuyo resultado más grave es la hija de Theo (Josef Bierbichler) que se encuentra en coma, en el hospital, bajo el cuidado de… Laura. Pero, ¿Hay alguna razón para este comportamiento del protagonista? ¿Es una incomprensible incoherencia del guión? Del mismo modo, y salvando las distancias, que hizo Hitchcock (cuyo Recuerda —Spellbound, 1945— es también homenajeado cuando Theo rastrilla en su plato con el tenedor y recuerda la señal que vio en la cabeza de Rene) en Vértigo (id., 1958), Tykwer desvela el misterio pasada la mitad de la película y empieza a recomponerse el puzzle en la cabeza del espectador, que, del mismo modo que ocurría en el filme de Hitchcock, a pesar de resolverse el interrogante, necesita ver en que desemboca todo, no se pierde el suspense.
El final de Soñadores es muy particular pues distorsiona la línea narrativa moviéndose alternativamente varios meses adelante o atrás en función del personaje del que se nos esté hablando (tal vez podamos incluir a Theo y a la esquiadora —cuyo color, por cierto, es el amarillo, completando el parchís— entre los personajes principales y después de todo sea una película coral con sólo seis personajes, pues el final con la música llevándonos a las postales de uno a otro protagonista es un elemento recurrente en este tipo de cine, y en el fondo, mirando atrás tampoco tiene demasiado argumento, a pesar de que ocurran muchas cosas), y en el que además se reincide en el tema de las casualidades: el encuentro entre Rebecca y la esquiadora en el tren, y sobre todo, el cierre definitivo de la película, con ese encadenado de planos en el que parece sugerirse claramente (no creo que sea un desvarío mío) que Marco (un cabroncete, reconozcámoslo, pero en el fondo simpático) se ha reencarnado en el hijo de Rene y Laura. El destino devolviendo los golpes el doble de fuerte. El Marco-bebé parece decir: Tú me robaste el coche, pero ahora te va a tocar aguantar mis berridos, mis cambios de pañales, mis enfermedades, y en definitiva, el gran problema que yo voy a representar para tí, durante el resto de tu vida.
Películas posteriores, entre las que Memento se colocaría al frente, han tomado cierta idea de Soñadores (me costaría creer que Christopher Nolan no hubiese visto el filme de Twyker), convirtiéndola en el núcleo central de la trama y montando la historia a partir de ahí, y ¡ojo! No estoy quitando ningún merito al debut de Nolan, una película que creo que gana mucho con el tiempo, y que sigue pareciéndome muy original narrativamente hablando, y pocas cosas lo son hoy en día, pero hago notar que es posible que el germen estuviese en esta película del que será el director alemán de moda en el 2006, y si no, esperemos unos meses.
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Alemania, 1997. T. original: Winterschläfer. Dirección: Tom Tykwer. Guión: Anne-Françoise Pyszora y Tom Tykwer, a partir de la novela de la primera. Producción: Stefan Arndt y Maria Köpf. Fotografía: Frank Griebe, en color. Música: Reinhold Heil, Johnny Klimek y Tom Tykwer. Montaje: Katia Dringenberg. Vestuario: Aphrodite Kondos. Diseño de producción: Alexander Manasse. Duración: 122 min. Reparto: Ulrich Matthes (Rene), Marie-Lou Sellem (Laura), Floriane Daniel (Rebecca), Heino Ferch (Marco), Josef Bierbichler (Theo), Laura Tonke (Nina), Sophia Dirscherl (Marita), Sebastian Schipper (Otto), Saskia Vester (Anna).
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