¿Y si Elvis Presley no hubiera muerto? ¿Y si viviera en una residencia de ancianos al este de Texas? ¿Qué pensaría de un sexagenario negro que dice ser el malogrado John F. Kennedy? ¿Cómo se enfrentaría este peculiar tándem ante una momia egipcia que está diezmando al geriátrico? A todas estas descabelladas preguntas responde Bubba Ho-Tep (id. 2002), una locura nacida de la indómita mente del escritor Joe R. Lansdale, adaptada y dirigida por el no menos valiente Don Coscarelli. Una película de género a la que es imposible delimitarla en ningún género. ¿Suspense? ¿Comedia? ¿Terror? Estamos, más bien, ante una gamberrada de buen gusto.
Don Coscarelli ya había demostrado su habilidad para mezclar géneros en Phantasm (id. 1979), con la que inició todo un universo propio que desarrolló en tres secuelas. Es un director-autor que se siente muy a gusto en el cine de serie B y que maneja con soltura los bajos presupuestos con los que suele contar. Coscarelli es todo un mito del cine independiente y sólo era cuestión de tiempo el que se uniera a Bruce Campbell, idolatrado actor de culto por su participación en la trilogía Evil Dead de Sam Raimi.
La película nos sitúa en una residencia de ancianos de Texas. Allí pasa su vejez un antiguo imitador de Elvis Presley, Sebastian Haff (Bruce Campbell), retirado de los escenarios por culpa de un accidente con la cadera. Se pasa el día dormitando y viendo la vida pasar desde su cama, mientras se lamenta por el pasado desaprovechado y recuerda a su ex mujer, Priscilla, y a su hija. Porque en realidad él no es Sebastián Haff, es el mismísimo Elvis Presley, a pesar de que hasta las enfermeras se rían de él. «¿Cómo he pasado de ser el Rey del rock and roll a esto?», se pregunta Elvis, «un viejete en una residencia con un bulto en la picha».

Un escarabajo del tamaño de un puño y una sospechosa cadena de muertes en la residencia le sacarán del ostracismo y le harán aliarse con su amigo Jack (Ossie Davis), un afroamericano que afirma ser el presidente John F. Kennedy. Juntos descubren quién está detrás de todas las muertes: una momia egipcia de 4.000 años de antigüedad que ha resucitado y necesita absorber almas para poder sobrevivir. Todas las noches se pasea por el geriátrico con un sombrero vaquero y botas de montar, en busca de víctimas, a sabiendas de que la muerte de unos ancianos no levantará sospechas.
Y es que Bubba Ho-Tep es, en realidad, un alegato a favor de las personas mayores, abandonadas por sus familias al final de su vida y al margen de la sociedad y sus preocupaciones. «De viejo ni se molestan cuando insultas a alguien. Lo que haces es inútil o tristemente entretenido», se queja un melancólico Elvis. Por eso, en un último esfuerzo para demostrar que siguen vivos, decidirán salvar a la residencia enfrentándose a la momia vaquera.
La relación construida en torno a estos dos peculiares héroes representa uno de los grandes aciertos de la película, ya que posibilita, entre otras cosas, diálogos y situaciones verdaderamente hilarantes. Pero el verdadero protagonista y motor de la historia es la figura de Elvis y su reflexión sobre el paso del tiempo a través de sus propios pensamientos con la voz en off. Bruce Campbell realiza una interpretación soberbia del astro venido a menos. Ayudado por un maquillaje asombroso, obra de Melanie A. Kay, Robert Kurtzman y Melanie Tooker, que dota al actor de un asumible realismo facial, Cambell humaniza al mito sin llegar a humillarlo. En su rostro siempre están las emociones a flor de piel. Y eso que su personaje no es nada fácil. Nada menos que Elvis Presley en busca de una última oportunidad para ganarse el respeto consigo mismo. Un Elvis que representa el miedo universal del hombre a mirar a la muerte por lo que pueda ver reflejado en sus ojos.
El veterano Ossie Davis realiza una divertida interpretación de Jack, dotándole de una seriedad infantil muy acorde a todas las conspiraciones que cree sufrir el personaje. Davis pasa de la ternura a la gravedad sin que el espectador deje de sonreir. A pesar de ello, su personaje va perdiendo fuerza a medida que Campbell va comiéndose la pantalla con su espléndida actuación.
Don Coscarelli hace una gran labor de descripción de todos los personajes, incluida la momia, a través del montaje. Sólo muestra el pasado cuando es necesario y de manera nada convencional. Sus flashback son fogonazos, momentos concretos que explican, por ejemplo, como llegó la momia a Texas, o qué llevó a Elvis a intercambiar su identidad con Sebastián Haff. Algunas veces esos fogonazos no nos remiten al pasado, como con Jack. Unos planos detalle de su habitación, donde encontramos, por ejemplo, una maqueta de la calle de Dallas donde fue asesinado J.F.K, o un cuadro de Lee Harvey Oswald, nos dicen más de su personalidad que cualquier flashback.

Son muestras de cómo hacer buen cine con pocos recursos. El ritmo de la película es pausado, propio de personajes de avanzada edad que se mueven despacio y en pocos escenarios. El aprovechamiento del espacio y la planificación van acordes a ese ritmo que le va muy bien a la historia, al igual que la voz en off. De otra manera hubiera sido difícil sostener durante tantos minutos a Elvis en la cama de su cuarto, y sin embargo Coscarelli resuelve estas dificultades con sobresaliente pericia.
La música de Brian Tyler es el indicador de los cambios de ritmo. Realmente la película funciona con una sola melodía, arreglada en cada momento según convenga a la acción. Es una música instrumental pegadiza y que se identifica perfectamente con la historia. Por eso, otro acierto de Coscarelli radica en haber dejado espacio a la melodía para poder desarrollarse e integrarse como un personaje más.
En definitiva, Bubba Ho-Tep es un film muy notable que destila, en idénticas dosis, humor, ritmo y creatividad. Y si a eso se le suma un Bruce Campbell en estado de gracia, el resultado no puede ser mejor. Desgraciadamente, en España no se pudo ver estrenada en las salas de cine. Manga Films ha compensado en parte ese tremendo error sacando en DVD una muy buena edición de la película, que incluye diversos extras sobre la producción del film. Habrá que conformarse con eso hasta que podamos ver la precuela que está preparando el dúo Campbell-Coscarelli: Bubba Nosferatu and the Curse of the She-Vampires. El título promete.