La casa-árbol del terror XVII

Como en el inicio de la serie Historias de la cripta (Creepshow, 1989-1996), la cámara se adentra en la mansión abandonada del señor Burns hasta llegar a la cripta. De un ataúd salen ratas, serpientes, arañas y conejos, después de lo cual hace aparición un muy deteriorado Burns que trata de presentar el especial.

En Married To The Blob (Casada con la masa) —cuyo título hace referencia a la película Married to the Mob (Casada con todos, Jonathan Demme, 1988)— un meteorito cae en el jardín de los Simpson, y Homer se come la masa de mocos que hay en su interior, lo que le convierte en un mayor devorador de lo que ya era, comenzando por comerse a su propia familia, lo que hace exclamar a Marge: “¡Homer! ¿No te comes los pimientos rellenos y te comes al niño?”. Como en La masa devoradora (The Blob, Irvin S. Yeaworth Jr., 1958), el padre de la familia se convertirá en una gigantesca mole que todo lo arrasa, pero las autoridades lo utilizarán para su propio beneficio: acabar —literalmente— con el problema de los sin-techo, quienes acabarán engañados en el estómago del monstruo —aunque uno de ellos es advertido por su perro, quien parece intuir algo siniestro en el trágico final que le puede esperar a su dueño, al modo del episodio de La dimensión desconocida (The Twilight Zone, Rod Serling, 1959-1964) titulado The Hunt—.

Con You Gotta Know When To Golem (Donde las dan, las Golem) —un título que parece derivar del coro de la canción de Kenny Rogers The Gambler, donde se puede escuchar: “You gotta know when to hold ‘em, know when to fold ‘em”— los creadores de la serie recuperaron el mito medieval que ya realizaran para la gran pantalla Carl Boese y Paul Wegener en la Alemania de los años 20. En esta ocasión, Bart consigue en el camerino de Krusty que su Golem haga cosas por él, pero Lisa logra demostrar que el Golem no es un mal ser, sino un neurótico lleno de problemas con su conciencia, ya que está obligado a realizar las malas acciones que la gente le obliga a hacer. La familia logrará crear un «Golem femenino» para que él pueda compartir sus sentimientos con alguien de su misma especie.

Con la última de las historias, The Day the Earth Looked Stupid (El día que la Tierra quedó como una estúpida) —título que parodia Ultimátum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still, Robert Wise, 1951)—, la acción se traslada a 1938. Es la Gran Depresión —aunque, como dirá Lenny: “No lo entiendo. ¿Qué tiene de grande?”— y el pueblo oye la famosa retransmisión radiofónica de la obra de H. G. Wells La guerra de los mundos (The War of the Worlds, 1898) realizada por Orson Welles aquel año. Pero el objetivo de entretener y aterrar al mismo tiempo está muy lejos de ser conseguida: los ciudadanos entran en pánico y saquean la ciudad. Para librarse de la invasión simulan no ser humanos sino animales, desnudándose y revolcándose en el barro. Pero al día siguiente Lisa les descubre que por no leer la prensa no han descubierto la broma. Kang y Kodos aprovechan el momento de indefensión de la especie humana para comenzar su ataque —una incursión llamada por ellos “Operación Ocupación Duradera”, en referencia a la “Operación Libertad Duradera” con la que se puso inicio a la invasión militar de Irak—, y a los antiguos «bromistas» —Welles y Lisa— nadie los cree. Tres años después todo parece destruido, y los extraterrestres hablan entre ellos, haciendo ver que su acción era preventiva ante las sospechas de que los humanos tenían armas de desintegración masiva, una alusión muy directa a la política militarista de George W. Bush y sus argumentos para acabar con las supuestas armas químicas de Saddam Hussein, que en un principio estaba refrendada por una frase que se terminó por eliminar, ya que a los guionistas les pareció una referencia demasiado obvia —a pesar de que la cadena Fox no opuso ninguna objeción—: el guión original hacía que Kang y Kodos miraran por encima de las ruinas de Springfield fumando y diciendo “Seguro que esto es muy similar a lo que será Irak”. Una frase que, si bien fue suprimida de la versión emitida, apareció en la versión «crítica» enviada a los periódicos y revistas.