Entrevista Norberto Ramos del Val

Pablo Vázquez: -Vamos primero con un poco de información/spam: Summertime es una comedia low cost que habla, entre otras cosas, de lo escasamente poético que es el cine low cost. La ha dirigido el señor Norberto Ramos del Val, el mismo de Muertos Comunes, Hienas y El último fin de semana, y la hemos escrito a pachas el señor Ricardo López Toledo y el señor que firma este diálogo-entrevista, que ha sido idea de los chicos/señores/jefazos de Miradas de Cine, este vuestro portal. En cuanto a la película, una vez sabida mi directa implicación en ella, evitaré decir nada. Bueno, algo sí. Es más profunda que Cosmópolis y mucho más espectacular que Skyfall. Y bastante más divertida que El gurú del buen rollo. En fin, creo que es mejor que empiece a preguntarle cosas al autor. Esperemos que esto no se eternice. O sí.

No sé si encarar este diálogo como crítico o como coguionista de Summertime, así que ejerceré de historiador improvisado. Vamos a echar la vista atrás como buenos modernos: hace cuatro meses estábamos Ricardo López Toledo (el otro guionista), tú y yo en la cafetería Óscar del centro de Madrid. Tú estás hecho polvo porque te has quedado sin financiación por tercera vez para tu anterior proyecto. Y de pronto, te asalta una idea descabellada: “¿Podéis escribir algo con pocos actores en una sola localización? Dos chicas, mejor”. Y enseguida sacamos lo de los bikinis. Y el título de Summertime: vamos, que no nos comimos mucho la cabeza. Ricardo y yo, que a enajenados y sátrapas no nos gana nadie, decimos que sí a todo. Y en unos días ya tienes el guión tu bandeja de entrada. Y entonces… ¿qué piensas?

Norberto Ramos del Val: -Primero… como que eso de “hecho polvo” no tanto. Lo que pasa es que teníamos medio montada la otra peli y un gilipollas había dicho que nos conseguía la pasta. No soy yo muy de creerme nada, pero bueno, casi me lo creí hasta que vi que se fue eternizando y ahí nadie dio la cara y mucho menos el cheque. Así que, claro, ya puestos a rodar había que rodar algo. Cuando, al fin, después de no dejarme leer nada previo (es lo que tiene escribir en un finde a base de cocacolas y teleñecos…), me pasasteis el guión me sorprendió gratamente descubrir que, efectivamente, ahí había una peli de lo más curiosa y que se podría hacer de gratis. Así da gusto.

¿Y ahora que está terminada como la ves? ¿Habría ganado si alguien hubiera invertido unos millones en ella?

Habríamos ganado nosotros algo, que para variar no estaría nada mal. Pero la verdad es que la peli estaba pensada ya para no gastar y no le hacía falta para nada. No haría nada diferente si ahora de pronto tocara hacer un remake con dinero. Bueno… como mucho habría pagado una localización separada de la civilización y con piscina. La pequeña puñeta de no tener piscina en la casa donde rodamos nos complicó un poco más la vida. Así como el coñazo de siempre con los ruidos de los vecinos y demás… Sí, con pasta habríamos buscado una casa más aislada con piscina propia. Y habríamos cobrado. Eso dicen que mola. Pero de rodar más días, con más gente de equipo y tal… como que no. Me parece que un guión escrito rápido pide que se ruede rápido y se termine rápido. No hacerlo así es hacer trampas.

Claro, y me imagino que si esto del low cost, o la serie B, o lo que sea, existe de verdad como fenómeno al margen del mainstream, ha de tener unas reglas diferentes. Es decir, no se puede juzgar igual una película que ha costado millones que otra que se ha hecho con cuatro duros. El resultado, atractivo o no, mejor o peor, es diferente por fuerza. Son otras texturas, otra estética, otra libertad y otra responsabilidad. Pero, y aquí es donde quería llegar, ¿no crees que hay un riesgo evidente en vender una película simplemente por lo barata que ha costado? ¿No piensas que al público general eso le importa muy poco más allá de la anécdota? ¿Puede Summertime defenderse por sí sola? ¿En qué campo? ¿Contra qué?

Una cosa es que tenga reglas diferentes, como las tienen los productos de las tiendas de los chinos… y otra que, efectivamente, al público le importe una mierda lo que te haya costado la peli. Debe defenderse por sí sola, pero sabiendo que es “de los chinos”. O sea, como las pelis de Corman en USA o las de Ozores en la España de los 70 y 80… La gente ya sabía que no eran pelis del mismo nivel de producción que las clase A norteamericanas, pero igual que un día te apetece comer pizza congelada o un kebab y otro irte a por un chuletón de los de alucinar. La putada en el cine es que, como pagas lo mismo tantas veces por una cosa que por otra, si caes en la pizza congelada despistado te puedes mosquear y mucho. Y no debería ser así. Summertime es un kebab hecho con cariño y que te puede apetecer incluso hasta repetir.

Muy bien. Ahora nos toca el marrón de tener que explicarle al público de qué va la película. Y como es un poco complicado, vamos a hablar de referentes. Durante todos estos meses hemos tenido muy presente Viciosas al desnudo de Manuel Esteba, una oscura película clasificada S protagonizada por Eva Lyberten y Adriana Vega. Pero también en nuestras conversaciones ha habido espacio para el cine de Corman, los teleñecos, Somewhere de Sofia Coppola, The innkeepers de Ti West… No sé si me dejo alguna, pero seguro que sí. Ayúdame, anda. ¿O esto de los referentes también te da un poco lo mismo?

Me da igual en general muy mucho, sí… Pero creo que es porque últimamente hay mucho listo de escuela de cine de pijos que cuando habla de referentes se refiere a lo que ha fusilado alegremente en su peli plano por plano con el dvd en la mano. Yo no hago eso porque soy un tío serio. O sea, que más bien descubro qué pelis me influencian inconscientemente en cada trabajo mucho después cuando lo veo ya casi como si no fuera ni mío. Creo que es lo bueno, que descubras o te descubran influencias que han sido simplemente inconscientes. En Summertime aún no he llegado a ese punto, pero desde luego que todas las chorradas que acabas de decir valen. Y tampoco se me ocurren más.

¿Pero entonces qué decimos? ¿Que Summertime está más cerca del arte y ensayo, o del cachondeo puro y duro, chorra y superficial?

¿Por qué coño hay que elegir? ¿No hemos aprendido nada aún? Se puede hacer comedia sin ser solo superficiales. Se debe, viendo como está el cine comercial últimamente, salirse de lo trillado sin tampoco ir demasiado de pretenciosos, pero se puede también uno reír a gusto sin olvidarse de que le quedan neuronas… y neuras. Pon aquí un sketch de los Monty Phyton, algo bueno de Woody Allen, una secuencia de Lisztomania o un tema de Zappa, para ilustrar. 

No voy a poner nada, que la página no es mía [1]. A ver, quería decir que en el cine se ha perdido la tradición de hostiar un poco a los espectadores. Me gustaría pensar en Summertime como en una película fundamentalmente punk. Como uno de esos conciertos en los que la gente podía tirarse horas esperando para ver como  Iggy Pop saltaba al escenario, daba cuadro berridos, vomitaba sobre sus zapatos y se lo llevaban a rastras. Esto no lo digo con pretensiones de nosequé –más que nada porque hablo de leídas-, sólo intento hacer una comparación entre lo que se esperaba de la música entonces y lo que se espera ahora del cine. Summertime, en cierto sentido, va a vomitar sobre su público potencial (los fans de la exploitation, los pajilleros, los fans de las películas de bikinis, los fans del low cost, o los espectadores de cine español en general) y espera respuestas, aunque sea en forma de hate mail. Ya tenemos los primeros haters, que en esta película van a ser tan importantes como los fans. En parte, porque el trailer ya es bastante desconcertante y retorcido de por sí, y en parte porque a usted no hay quién le cierre la boca.  

Cuanto me jode darte la razón… pero igual si que es una peli un tanto punk. Ya está bien de tantos buenos modos, tanta tontería y tanta pretenciosidad con paredes de gotelé… Volvamos a la provocación de reivindicar la sinceridad y la diversión. A la mierda ya con tanta pedantería. Que de una vez por todas deje ya de ser moderno el aburrir.

Vale, pero no nos miremos el ombligo (ya ha quedado claro que a los dos Summertime nos gusta mucho, y nos parece incluso mejor que la última de Sandler) y volvamos a las críticas. He leído por ahí que eso de hacer en pleno siglo XXI una película de bikinis es rancio, sexista, machista e incluso fascista. Incluso puede que sea ilegal. Defiéndete -más que nada, por si hay alguien que no ha entendido la broma.

Ya decía Gila que el que no aguante una broma que se vaya del pueblo. Es mi película más familiar y feminista. Pero mola que parezca todo lo contrario para, a lo Naranja Mecánica, provocar hasta remordimientos a los que se crean que van a ver una peli pajillera y se encuentren con otra cosa. En este país estamos a un paso de que lo decente sea ilegal, sí.

Vale… confundir a la gente como márketing promocional: seguimos haciendo amigos. En serio, me preocupa muchísimo que una chica en bikini puede considerarse sexista. Las chicas usan bikinis; los hombres por lo general no: es así. Nadie ha salido por ahí diciendo que Magic Mike sea rancia por utilizar a strippers como reclamo. ¿Son machistas los Cramps por cantar “Bikini girls with machine guns”? Vamos, hombre… Cada vez que alguien dice la palabra sexista muere un hada en alguna parte. Y seguramente sea un hada en bikini. Si quieres pregúntame algo, para variar.

¿Te gustaba cuando Bugs Bunny se vestía de conejita?

Está visto que no quieres que me luzca. Pues yo tampoco quiero que esto sea la entrevista típica de promo, pero no me queda más remedio que preguntarte por el equipo. A ver cómo lo planteo: ¿los actores que aceptan participar en una película así están locos, son unos irresponsables, unos kamikazes, se aburren, son idealistas, son radicales del 15M, o simplemente tienen déficit de afecto?

Un poquito de todo eso y sobre todo una falta completa de vergüenza. No es un tópico cuando decimos que realmente si el guión y el proyecto mola, la gente se anima. Y no sólo los actores sino todo el equipo.

Alba Messa se apuntó en cuanto abrí la boca, sin leerse el guión. Ana Rujas se apuntó a hacer una prueba a ver qué tal quedaba de graciosa con Alba… y triunfó. Creo que tampoco se leyó el guión entero antes de aceptar entrar en la pandilla. Lo siento. ¿Qué había dicho antes del proyecto y el guión? Esto… reconoce, Pablo, que aunque el guión me gustara a mí mucho… la gente se ha apuntado por mi magnético superpoder de liar al personal para hacer conmigo todas las locuras en las que me meto. Lo tengo desde pequeñito. Daniel Rovalher se estrena en el largo aquí, directamente desde Ron Lalá, donde era feliz… el pobre. Y Alba García pasa de debutar en Verbo a caer en Summertime, toda contenta. Está claro que un gran poder conlleva una gran responsabilidad… pero se me olvida tantas veces…

De hecho en esta peli tengo nuevos fichajes y viejos amigos. Roland de Middel es el dire de foto, con el que no había currado jamás antes. Lo mismo repetimos porque es de los poquitos que entienden que cuando no puede ser no puede ser y además es imposible. Es algo que parece lógico y más en los subproduc… digo en el low cost… Pero no te puedes ni hacer a la idea de la cantidad de gente que anda por ahí creyendo que hacer películas es hacer postales y cada plano es un puto lloro del “ay que yo querría tener cien focos y dos horas para iluminar esto…”. Roland saca lo mejor de los medios disponibles y del tiempo que le des y además con una sonrisa siempre. Entiende en qué peli está y da gusto currar así.

Lo mismo le pasa al gran Ion Arretxe, dire de arte con el que ya hice Muertos Comunes y que he rescatado de las garras de Jaime Rosales, que se me estaba aburguesando. Entre los nuevos fichajes están Dani Rayado haciendo su primer largo como sonidista y Javier Ruiz de Arcaute dándolo todo en el making of y con sus featurettes para LasHorasPerdidas… ¿Hemos dicho ya que esta peli es además la primera coproducción Norberfilms-LaPazMundial-LasHorasPerdidas? Nuevos tiempos para esto del audiovisual. Algunos hablarían de transmedia y polleces… pero digamos que somos sólo una pandilla de alegres generadores de spam para nuestros queridos y mongólicos haters.

También hay que hablar de Pablo Iván Fernández Barahona, un superhéroe del audiovisual patrio que ejerció maravillosamente como tocapelotas y ayudante de dirección. El fue el que dijo aquel “ah, pues si lo tienes claro sí que se puede rodar en cuatro días”. Igrey G. Maicas que se ha hecho su primera peli como jefa de producción, Carolina González Barbero que aparte del maquillaje y peluquería se ha convertido en otra superproductora a través de su escuela Tachi, que nos ha servido hasta de decorado para el crowdfunding… En fin, que esto de Summertime no se ha hecho solo, que vale ya de tanta mierda de autores, que eso está supertrillao. Bueno, vale… yo me he hecho el montaje de imagen y sonido, las mierdas de mezclas y muchos curros ingratos más, pero eso no tiene nada de glamour.

La música es de The Blurry Men, un par de simpáticos adoradores de Nolan que he reconducido por los alegres mundos ochenteros cercanos a Moroder y Tangerine Dream. Completando el soundtrack el grupo Orgasmo Sonore, grupo canadiense que suele hacer versiones de música oscurita y raruna de pelis más raritas de los sesenta y setenta… y que en esta ocasión se marcan una versión del gran Fabio Frizzi y un tema original simpaticón. Ah, y claro, los Pantones con la canción y el videoclip oficial de la peli. Será por música…

¿Tú tienes todavía algo que decir ya sobre Summertime? ¿No te entristece amargamente abandonar tus ilusiones de ser algún día un director de culto para quedarte en guionista a mi sombra? ¿Eres consciente de que, salvo pequeñas ocasiones como ésta, nadie más te va a tener en cuenta como creador de la peli? ¿Sabes que ahora para bien o para mal, por la tontería del “autor” sólo me llegarán a mí las alabanzas y las hostias como si aquí me lo hubiera hecho yo todo? ¿Te jode? Dime que te jode. A mí, la verdad, me revienta. Y me fastidia además cuando tantas veces ni me dejan sitio para recordar al público que las pelis no se las hace un tío él solito ahí como quien se pinta un cuadro o se escribe una novela ahí en plan autista.

Ah, eso a mí me la trae un poco al pairo. Vamos, que en mi casa me consideran un autor absoluto, con sus obsesiones, sus constantes y sus egolatrías. Y supongo que a Ricardo también. Sabes muy bien que si Summertime es tan familiar y feminista es por culpa nuestra, que te hemos redimido de la salvaje misantropía y misoginia de El último fin de semana, porque en el fondo somos hombres blandos y libres. Claro que el humor chorra y la vergüenza ajena también son marca de la casa. Nos has respetado, no sólo como hombres, sino también como creadores: no has cambiado ni siquiera las líneas de diálogo que estaban mal ni los chistes que no funcionaban ni a la de tres. Supongo que tu excusa será la de siempre –el tiempo- pero ya te vale. Y ahora viene una pregunta obligada, aquella que lleva haciendo todo el mundo desde que empezó a leer si es que ha llegado hasta aquí: ¿Realmente piensas ganar dinero con esta cosa?

No. Evidentemente, no. Y no hables en singular, que aquí si nos la compra la Disney sacamos pasta todos. Pero no va a pasar. Eso está claro. ¿Para qué coño rodamos? No es “para” es más bien “por qué”… Porque tenemos que seguir haciendo pelis.

Es así de jodido. Si este mundo fuera justo o si España fuera bien supongo que podríamos malvivir de esto todos, vendiendo estas peliculillas por un puñado de euros a alguna tele por aquí o por allá, como hacían los del fantaterror de los setenta que ponían sus pelis en los cines de todo el mundo… No precisamente para forrarse, sino por lo menos para poder seguir produciendo. Sigo peleando por ello, porque tampoco es de recibo relajarse y asumir el desastre de no poder vivir de esto. No tengo un sueldo por un trabajo de esclavo como tienes tú o como todavía tiene tanta gente en este mundillo. Esto no es un puto hobby. 

Por cierto, que hablando de fantaterror… ¿Crees que debemos seguir confiando en un género que han jodido tanto desde los mismos festivales especializados? ¿No te da mucho asco que ahora el “fantástico” consista simplemente en sangre y sustos, que la gente se lo tome como algo “divertido” y parezca algo exclusivo para quinceañeros pajilleros? ¿Nos quitamos ya la etiqueta que más que ayudar fastidia aunque sea de lo más legítima?

Ok, apuntado queda. Vamos a terminar de buen rollo. ¿Algún consejo que los futuros realizadores low-cost puedan grabarse en la frente antes de emprender la aventura?

Me cago en el low cost… No se puede ya caer más bajo y empezamos a cavar. ¿Echamos ya de menos los subpresupuestos de serie b como se añoran ahora los contratos de mileuristas? Esto es ya asumir el tercermundismo comercial de la “industria audiovisual española” y, por muy molón que os parezca, es una putada.

Decía de buen rollo pero, en fin, me vale.

Si era de buen rollo. Ahora la gente se cabrea de buen rollo. Lo llaman “indignarse”. Es tendencia.

[1] N. del E.: Efectivamente, no ha sido cosa de Pablo, pero ilustrar cualquier cosa con Frank Zappa siempre nos parecerá bien.